O dicho de una forma más elegante, 10 errores comunes que puedes cometer al correr tu primera carrera de 10 kilómetros.

Aún recuerdo la tensión antes de mi primera. Aún recuerdo la intensidad con la que la corrí y las emociones al acabarla. Y es tal la experiencia y todas esas sensaciones, que te aseguro que tu primera 10 kilómetros dista mucho de ser la última.

El domingo volveré a tener la oportunidad de correr una después de meses sin tocar esa distancia, y aunque todos mis entrenamientos vayan centrados en buscar la resistencia, y no tanto la velocidad necesaria para una prueba así, estoy emocionadísimo por correrla y siento curiosidad por ver lo que dirá el crono.

Además, alguno de los amigos que entreno, también estarán ahí, así que aunque estas líneas las escriba pensando en ti y en cómo no fastidiarla en tu primera carrera 10k, también lo hago pensando en ellos, que pese a llevar encima un buen puñado de carreras, nunca está de más recordar estas cosas porque tienden a olvidarse facilmente.

Algunas de las formas de cagarla son:

1. Tomárselo demasiado en serio

Relájate y disfruta. Está será tu primera carrera, así que quitale hierro al asunto y céntrate en dar lo máximo que puedas dar. La presión no es una buena compañera. Repito, es tu primera carrera, asi que nadie espera que salga perfecta, y si sale, será por pura casualidad. Aún te queda mucho por aprender.

2. Estrenar ropa o calzado

Si quieres cagarla a lo grande, estrena un par de zapatillas o ropa nueva el día de la carrera. Más de una vez me han preguntado qué opino de estrenar material el día de una carrera. Y mi respuesta suele ser, «no es lo recomendable», pero es tu decisión. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Ampollas y rozaduras por doquier. Si lo haces te expones a cargarte la carrera y si de verdad te importa, no te la juegues. Lleva ropa que hayas probado varias veces y zapatillas con unos 100 kilómetros en la suela.

3. Cenar a lo grande

He visto cometer y he cometido (para qué negarlo) verdaderas locuras el día anterior a una carrera, así que la que habla aquí es la voz de la experiencia. Hagámoslo simple. La cena del día antes de tu primera 10k no debería ser nada del otro mundo. Olvídate de las cargas de carbohidratos o super hidratarte. Come pasta si es lo que te apetece, pero raciónes moderadas. No vas a correr una carrera de resistencia y por lo tanto debes sentirte ligero. Lo de las cargas de carbohidratos de las que quizás hayas oído hablar, tienen más sentido para carreras más largas.

4. Experimentar con el desayuno

Muy relacionado con lo anterior, experimentar con el desayuno, no desayunar correctamente o simplemente, no desayunar, son algunos de los principales errores que puedes cometer el día de la carrera. Levántate con tiempo para poder desayunar con calma. Muchos dicen que con desayunar 2 horas antes es suficiente, a mi me gusta más tirar hacia las 3 horas. Y si te pica el hambre, una hora antes puedes comerte un pequeño snack tipo barrita o similar. Repito lo de antes, no experimentes y no te prepares para la carrera de forma diferente a como te prepararias para un buen entreno.

5. Empezar a correr sin haber ido al baño

Visitar el baño las horas antes de una carrera debería formar parte de la rutina de todo corredor. No queremos lastre alguno en nuestro cuerpo y aún menos queremos parar en medio de la carrera, así que prevee algo de tiempo para ir al baño relajadamente. El café es un buen estimulante. Y ¡ah! Como probablemente no lo hayas vivido aún, no hay cosa más curiosa que ver a cientos de corredores en línea esperando para entrar en un maloliente baño portátil. Lo mejor es traer los deberes hechos de casa.

6. Utilizar los primeros kilómetros como calentamiento

Las prisas, el no llegar con todo el tiempo del mundo y el entretenerse hablando con los amigos, pueden hacer que se te olvide algo imprescindible, calentar correctamente. No me atreveria a decir que supone el 50% del éxito de tu carrera, pero definitivamente no calentar antes SÍ repercutirá en tu tiempo y como te sientas durante la carrera.

No dejes que los dos o tres primeros kilómetros sean tu calentamiento. Corre suavemente durante 10 o 15 minutos y finalmente haz algunas aceleraciones de 100 metros para subir las pulsaciones. Intenta guardarte los 30 últimos minutos antes de la carrera para este calentamiento.

7. Correr sin una estrategia en mente

Es tu primera carrera de 10 kilómetros y si pides consejo, muchas veces te dirán que lo mejor que puedes hacer es centrarte en acabar en lugar de tener un tiempo en mente. En realidad, lo único que te están intentando decir es «No te hagas el heroe», porque lo más probable es que si lo intentas, te des de bruces con la realidad. Así que te daré un consejo que creo que puede serte más útil: No salgas sin una estrategia en mente o tiempo objetivo, pero que éste sea bastante razonable y holgado. Que te ofrezca un desafio sin parecer imposible.

Y sobre cómo correrla, hay una estrategia que nunca falla para un 10k. Haz tu carrera unos pocos segundos debajo de tu tiempo objetivo hasta el kilómetro 5, corre en tu tiempo objetivo hasta el 7, e intenta mantenerte algunos segundos por debajo los ultimos tres. Esta probablemente no será la ultima carrera que hagas, ni tampoco sera la mejor carrera de tu vida, asi que como decía en el punto 1, relájate y disfruta. Correrás carreras mucho más rápido en el futuro.

8. Ponerte en el cajón equivocado

Algunas carreras, sobretodo aquellas con cientos de participantes, ofrecen una forma ordenada de salida según el tiempo objetivo. De esta manera, lo que se busca es que los corredores más lentos no estorben a los corredores más rápidos. No seas egoista y no te pongas en un lugar que no te toca. Si cuando salgas, ves que te adelanta todo el mundo, es que algo estás haciendo mal. Te propongo justo lo contrario, subestimate un poco y ponte un pelín por detrás de lo que podrías estar. Psicológicamente es mucho mejor ir de menos a más, creciéndose, y pasar a otros en lugar de que otros te pasen. Si en una carrera me ves en primera línea de salida, es porque mi intención es no bajarme del burro ni a palos. Y cuando sucede lo contrario, cuando me pongo varias filas atrás, es que mi estrategia para ese día es mucho más conservadora.

9. Salir demasiado rápido

Si quieres cargarte cualquier carrera, empieza la carrera como pollo sin cabeza. Apretar demasiado, demasiado pronto es uno de los errores más comunes que muchos cometemos. Una carrera de 10 kilómetros es una carrera rápida, pero por favor, aguántate las ganas de salir con la multitud. Sal tranquilo, pero sin relajarte tanto como en el punto 6, utilizando los primeros kilómetros como calentamiento. Por eso es tan importante lo de saber elegir tu posición en la salida. Si lo haces bien, tu ritmo de tu primer kilómetro debería salirte unos segundos ligeramente más lento de lo planeado, y no al revés. Pasarte de fuerzas en los primeros kilómetros puede hacer que te veas sin fuerzas sólo unos minutos más tarde y rodando a ritmos mucho más lentos. Mente fría.

10. Irte a casa inmediatamente

Al igual que hay un ritual previo a la carrera (cenar correctamente, dormir bien, levantarse con tiempo, preparar la ropa, desayunar, visitar el baño, ir a la carrera y calenter como es debido), también hay un ritual para después de tu carrera. No recogas las cosas y te vayas inmediatamente a casa.

Primero de todo, nada más pasar por la meta, ahogado y con las piernas a reventar de lactato, bebe agua y come algo de fruta o recuperador. Segundo punto importante, no te quedes parado. Sé que lo que voy a decirte parecerá una burrada, pero en una carrera como una 10 kilómetros y con los ritmos intensos que vas a estar tocando, lo mejor que puedes hacer es trotar suavemente entre 10 o 15 minutos más después de acabar. Le harás un gran favor a tus piernas y al tiempo que tarden en recuperarse. Otra opción, es que esa misma tarde, aproveches para dar un buen paseo. Y por ultimo y no menos importante, después de la merecida ducha, ves a tomarte una cerveza con tus amigos y come bien. Correr es una gozada, pero cuando esa experiencia es compartida con amigos, vale el doble. Además, no hay nada como contarse las batallitas de cómo ha ido justo después de acabar. Estaréis todos con las endorfinas por las nubes.

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