Descubrí el slackline por casualidad hará ya 6 años y desde entonces lo he integrado en mis entrenamientos y en de muchos de los corredores que entreno. Y no es para menos, quedé maravillado con los beneficios que tenía y me ayudó a superar las frecuentes torceduras de tobillo que solía tener.

En el siguiente artículo voy a intentar introducirte en qué es el slackline, los beneficios del slackline para corredores, qué slackline comprar y cómo empezar a hacer slackline.

¡Espero que te sea de ayuda!

¿Qué es el slackline?

El slackline surgió por casualidad en los años 60 en el Valle de Yosemite, cuna estadounidense de la escalada de grandes paredes. Allí, los escaladores empezaron a utilizar las cadenas que separaban los parkings del valle para empezar a hacer pruebas de equilibrio y matar el tiempo.

La traducción española sería Líneasuelta, aunque de hecho, su primer nombre fue «Slackchain» refiriéndose a las cadenas que empezaron a utilizar.

Sobre los años 80, en el mismo Valle de Yosemite, dos escaladores llamados Adam Grosowsky y Jeff Ellington, le dieron un vuelco al invento y sustituyeron las cadenas por cuerdas y utilizaron anclajes de escalada como sujetadores.

Y desde entonces hasta el día de hoy, en el que se ha convertido en un deporte por sí mismo y es utilizado por muchos otros deportistas para mejorar su equilibrio, propiocepción, fuerza o incluso recuperarse de lesiones.

Tipos de slackline

El slackline es un deporte más amplio de lo que parece y dentro de él podemos encontrar diversos tipos de modalidades.

La modalidad de slackline más conocida y de la que te voy a hablar aquí es la llamada lowlining, que se refiere a hacer slackline a baja altura, normalmente entre dos árboles.

Otra modalidad de slackline bastante conocida es el highlining, llamada así porque se realiza a mucha altura, como por ejemplo entre dos barrancos, el tricklining, dónde el objetivo es hacer trucos de infarto, el waterlining, que consiste en hacer slackline sobre el agua o el yogalining, realizando posturas de yoga sobre el sklackline.

Como puedes ver, hay para todos los gustos, pero como decía, yo te voy a hablar de los beneficios del slackline para corredores utilizando un simple y barato slackline, a baja altura y sin complejos trucos, sólo intentando pasar de un lado a otro.

Beneficios del slackline para corredores

El slackline puede parecer sencillo, pero te aseguro que lo que lo hace tan divertido es su gran dificultad: la inestabilidad que tienes una vez encima de él.

La cinta es flexible y esto te obliga a utilizar todo tu cuerpo y otros pequeños músculos, tendones y ligamentos que no trabajarías si sólo te dedicaras a correr.

A continuación te dejo alguno de los beneficios del slackline para corredores:

  • Uno de los grandes beneficios del slackline es que mejora tu equilibrio, y no sólo sobre la cinta, sino también sobre todo tipo de superficies. Esto lo convierte en un compañero perfecto para entrenar y hacerte más fuerte cuando no estés entrenando por la montaña.
  • Otro de los beneficios del slackline es que trabaja tu concentración y tu respiración. Te obliga a mantener tu mente en paz y estar 100% presente, al igual que harías con la meditación o el yoga. Para mantener el equilibrio debes estar relajado y la ansiedad lo único que consigue es hacer que la cinta tiemble más.
  • Uno de los grandes beneficios del slackline es la prevención de lesiones y mejora de la propiocepción. Además de ayudar a relajarte y ganar en equilibrio, el trabajo de fuerza que realizas en piernas y el resto del cuerpo es muy completo.
  • Con el slackline no sólo puedes trabajar tu core, debido a que pasas el peso de una articulación a otra constantemente, si no que te ayuda a trabajar pequeños musculos de las piernas que sólo corriendo no podemos trabajar.
  • Además, es un deporte de baja intensidad que todo el mundo puede practicar.
  • Y el beneficio estrella es que es superútil para recuperación de lesiones de rodilla, torceduras y otros. Hay diversos estudios que demuestran que dedicar tan sólo 10 minutos al día de slackline tiene un beneficio increíble para corredores recuperandose de lesione
  • Cuando te lesionas y dañas un músculo, los otros músculos deben compensarlo. Pero si no te rehabilitas correctamente y enseñas a trabajar nuevamente el músculo dañado, puede llevarte a grande descompensaciones y lesiones mayores.

El slackline es altamente efectivo no sólo para fortalecer, sino para recuperar el equilibrio muscular en tu cuerpo.

¿Qué slackline comprar?

Imagino que después de esto, te habrá quedado claro los beneficios del slackline para corredores, tanto para asfalto como montaña, así que ahora sólo te queda comprar un slackline y ponerte manos a la obra.

¿Qué slackline comprar? Después de probar varios, incluyendo el de grandes centros comerciales, me quedo con éste en concreto. Es de lo mejorcito que hay y es ideal tanto para iniciarse como para cuando ya tengas cierto nivel.

Para empezar a hacer slackline es importante que la cinta sea de al menos 5cm y tenga al menos 15 metros de largo.

La mayoría de ellos vienen con instrucciones de cómo instalar tu slackline por primera vez, y puedes, o bien dejarlo fijo en tu casa o colocarlo cada vez que acabes un entreno en un parque o la playa. Son sólo 5 minutos.

Es además una genial manera de socializar, así que si convences a varios amigos, ¡te lo pasarás mucho mejor!

¿Cómo empezar a hacer slackline?

Para empezar a hacer slackline es tan sencillo como una vez montado, intentar ponerte encima con uno de tus pies y utilizar tus brazos, la otra pierna y el resto de tu cuerpo para aguantar el equilibrio.

La alineación del cuerpo es fundamental a la hora de caminar sobre la cinta, así que intenta manter siempre el pie de apoyo y la rodilla en línea con la cadera, la pelvis y los hombros.

Para empezar con el slackline ayuda mucho mirar a un punto fijo, al final del slackline o en el arbol de enfrente. Debes intentar sentir el slackline bajo tus pies en lugar de «verlo».

Puedes intentar hacerlo con zapatillas o descalzo, pero es mucho más cómodo cuando llevas zapatillas planas, sin mucha amortiguación o descalzo con los pies desnudos.

Mantenerse sobre un pie es más fácil que mantener los dos sobre la cinta, ya que la otra pierna servirá para equilibrarte, así que cuando intentes avanzar por la cinta, no pares de moverte y de dar paso tras paso.

Los brazos debes intentar posicionarlos en cruz y utilizarlos para equilibrarte. Pero intenta mantenerlos relajados junto con el resto del cuerpo. No es la primera vez que acabo con la espalda o el cuello destrozado después de una buena sesión de slackline.

Intenta no ir con prisas hacia el otro lado del slackline y piensa que cuánto más te acerques al centro, más inestable será. Así que cuando caigas, date unos segundos de descanso y vuelve a intentarlo.

Después de varios intentos intenta descansar 5 minutos y cederle el slackline a otro amig@ para que continue él o simplemente relájate.

Si te dedicas a pasar de un lado al otro (cosa que no es tan simple como parece), conseguirás todos los beneficios del slackline que hablo aquí. Y si quieres llegar un poco más lejos, intenta ponerlo cada vez más lejos, lo que aumentará la inestabilidad.

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