Las sensaciones van cambiando después de cada carrera y cada entreno pero si de algo estoy seguro es que cuanto más corremos mejor nos sentimos.

No sé si de aquí a un tiempo querré correr una distancia u otra, querré bajar de determinados tiempos o no, correr muchas carreras o correr unas pocas, o ninguna, pero lo que si sé, es que no pienso parar de correr.

Me gusta correr. Y sobretodo me gusta la idea de seguir haciéndolo hasta la vejez.

Empezar a correr habitualmente probablemente es una de las actividades que más me ha aportado estos últimos años, y eso es mucho decir teniendo en cuenta que realmente todo empezó por pura casualidad.

Me da la impresión de que las motivaciones de cada uno son diferentes y evolucionan a lo largo del tiempo. En mi caso, empecé porque me parecía un buen remedio para controlar el peso y poco a poco ésto pasó a un segundo plano hasta encontrar en el acto de salir a correr un placer intrínseco. Estoy seguro que no soy al único al que le ha pasado.

Al principio, cuando no estas acostumbrado a moverte en absoluto, tu cuerpo te dice que mejor te quedes sentado, que él no está hecho para esa clase de esfuerzos, pero algo extraño pasa conforme van pasando los días. Por raro que parezca tu cuerpo se acostumbra y cada salida se vuelve en una de las mejores partes del día.

Unos días corres porque estás eufórico, otros porque el día ha sido muy duro y quieres evadirte de todo, otros días lo haces porque simplemente necesitas algo de diversión y otros quizás quieras algo de compañía y quedas para trotar con alguien.

En todo caso, llega un momento en el que cualquier excusa es buena para calzarte unas bambas, tu cuerpo te pide más y más libertad. Y no voy a mentirte, hay días que no apetece tanto salir de casa, pero siéndote igual de sincero también te digo que no ha habido ni una sola vez que después de hacerlo pese a no apetecerme, haya llegado a la ducha pensando que no fue una gran idea.

Es probable que para este año te hayas hecho propósitos como ser más feliz, estar más sano, mejorar… ¡Pues no empieces el año fallándote! ¡Sal a correr Créeme cuando te digo que moverte te afectará muy positivamente en todo lo demás. Y si no sabes cómo empezar a correr, echa un vistazo al último post que escribí.

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