120Salimos a correr y muchas veces lo hacemos contra el crono. Cuanto antes lleguemos a casa, ¡mejor!. Tenemos muchas más obligaciones.

Otros días, no son entrenos fáciles, son más de los de «corro para estar preparado» que de los de «corro porque disfruto». En esos, también, cuanto antes lleguemos ¡mejor!. Los hacemos por cumplir, por eso los llamo entrenos y no simplemente salir a correr.

Para mejorar también debe haber de estos días, aunque no pueden convertirse en todos tus entrenos. Si sales a correr y todo te parece un entreno, entonces es que igual necesitas cambiar algo.

Salimos a correr y muchas veces olvidamos los sitios por los que corremos.

Desconectamos de todo o nos sumimos en nuestros pensamientos y no observamos nuestro alrededor. Quizás has corrido mil veces por ahí y eso te lleva a pensar que no tienes nada más que apreciar….

Cuando competimos, muchas veces pasa lo mismo. Pocas veces tenemos el tiempo de mirar a nuestro alrededor y maravillarnos con lo que vemos, de correr totalmente presentes.

Estamos tan concentrados en competir, en estar atentos al camino, en ir todo lo rápido que podemos, que no tenemos la decencia de parar unos segundos para observar a nuestro alrededor, o incluso de levantar la vista del camino y contemplar lo que tenemos delante.

Es triste. Muy triste.

Es triste que nos pasemos horas haciendo algo, corriendo por sitios increíbles (todo rincón tiene su magia) y decidamos estar más pendientes de lo que tenemos entre ceja y ceja (lo que pensamos) que de disfrutar de esa experiencia, sentirla y vivirla realmente, de ser consciente de por donde corremos y valorar el presente.

Cuando compito, muchas veces pienso en cosas como: Qué diferencia le llevo al de detrás, ¿y al de delante?, la posición en la que estoy, si he bebido o comido lo suficiente, cual es el siguiente avituallamiento, cuánto tiempo llevo… y tantas tantas otras cosas que me alejan a kilómetros de distancia de lo realmente importante, estar totalmente presente mientras corremos.

Es verdad que es difícil conseguirlo mientras competimos.

Si estás dando todo tu ser por llegar a meta lo antes posible, la presión es enorme, pero esa no es excusa para no estar presente y disfrutar la experiencia. Si al acabar la carrera, lo único que te llevas a casa es el tiempo y posición que has logrado ¿No crees que te llevas muy poco?

Si después de cada entreno, lo único que te llevas a casa, es ver cómo de rápido has hecho el entreno o los kilómetros que has hecho ¿No crees que quizás no estás aprovechando del todo tu tiempo?

Intenta estar presente mientras corres. No pienses, sólo corre. Siente tu cuerpo e intenta dejar la mente en blanco. Disfruta de poder moverte como lo haces. Disfruta de tu alrededor. Intenta fijarte en nuevos detalles del paisaje (si corres mucho por ahí) o maravillarte con los nuevos.

Intenta retener todas esas imagenes en tu retina, porque eso y como te sientes, es lo único que te quedará cuando te quites las zapatillas.

El tiempo olvidará tus mejores tiempos y posiciones, pero nunca podrá borrar como te sentiste corriendo.

2 Comments

  1. Muy Bueno… Así es !!!
    Un Abrazote Carlos !!!

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