El domingo, después de un año sin enfrentarme a esta distancia en asfalto, correré junto a otros miles la Maratón de Barcelona. Si estás leyendo esto, es muy probable que tú también seas uno de ellos ¡Y te felicito! Porque será un gran día. Te lo aseguro.

Desde que me inscribí, las semanas han pasado volando y casi sin darme cuenta ha llegado el día, pero a diferencia de la primera ocasión, a esta voy con algunas cosas aprendidas.

Aprovechando la ocasión, voy a escribir unas líneas, primero, para recordarme lo que es correr una y prepararme mentalmente para afrontarla, y segundo, para ti, que este sábado o cualquier otro, te encontrás en ese día antes de una maratón.

El día antes de una maratón

Correr una maratón no tiene porque ser una experiencia especial, de hecho te animo a que te calces unas bambas ahora mismo y salgas a correr 42 kilómetros por donde te plazca.

La primera vez que corrí una distancia similar fue por una apuesta, de noche y medio achispado después de una larga barbacoa, y salvo por el divertido recuerdo de hacer el capullo, te aseguro que no fue nada emocionante.

De antemano sabes que vas a sufrir y acabarás reventado corras al ritmo que corras. Dependiendo de la condición física que tengas estarás hecho caldo durante días, y si además eres competitivo, corres el riesgo de acabar psicológicamente peor que cuando empezaste, ya sea por no lograr acabar o por el tiempo del crono.

Lo que decía, que correr 42 kilómetros no tiene porque ser especial… pero sin embargo, hacemos que lo sea.

Lo logramos en el justo instante en el que decidimos ponernos a entrenar y nos mantenemos perseverantes durante semanas de interminables entrenos.

Cuando ponemos a trabajar nuestra voluntad durante tantos días, el día de la maratón sí es especial, ¡es una jodida celebración!

Como he escuchado más de una vez, “el trabajo ya está hecho” y mañana sólo debes intentar disfrutar. ¿Cómo lograrlo? Te doy un consejo, olvida el crono.

No digo que no controles o planifiques tu ritmo,  pero por favor, no pongas todo tu foco de atención en ello.

Ponlo en cada paso que das, en tu respiración, en como sientes cada uno de tus músculos y sobretodo en el recorrido, la gente de tu alrededor y los otros corredores. Disfruta de la experiencia.

Has pasado semanas entrenando duro, muy duro o extremadamente duro, todo con el objetivo de poder recorrer esta distancia. No desperdicies el tiempo que pasas corriendo esos 42 kilómetros junto a otros cientos o miles de personas sin estar plenamente consciente de lo que estás viviendo.  No hacerlo sería como pedirte el mejor filete del restaurante y engullirlo en dos minutos sólo porque sabes que puedes hacerlo.

Mañana no te convertirás en mejor persona, ni en un superhombre, pero lo que sí conseguirás si sabes aprovecharlo, es disfrutar del regalo que te mereces por haber llegado hasta este día, correr una maratón.

Mañana, sea cual sea tu tiempo, tendrás mi respeto.

2 Comments

  1. Good luck Carlos 🙂

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