La pretemporada es ese preciso momento del año en el que después de una temporada dura e intensa, decidimos descansar o levantar el acelerador y finalmente darnos algo más de flexibilidad.

Es el momento perfecto para, o bien, desconectar totalmente o simplemente empezar a preparar y pensar en la próxima temporada. Aunque casi siempre sentimos la urgencia por pensar en lo que vendrá después, en qué carreras participarás, etc. en lo particular, prefiero obligarme a no pensar en ello durante al menos dos o tres semanas e intentar desconectar de verdad.

Ya con la llegada de la pretemporada, es la oportunidad perfecta para sentar unas buenas bases para el resto del año. Buscar tu peso óptimo de entreno, trabajar tu fuerza y sobretodo, dependiendo del tipo de planificación que lleves, disfrutar de muchas salidas con intensidades bajas o moderadas. Es también el momento ideal para compartir entrenos con otros, que quizás por tipos de entrenamiento o por nivel, nunca coincidiais.

Con las frías temperaturas, es el también un momento ideal para encerrarse en el gimnasio y pasar menos tiempo fuera (para los que les de pereza el frío) o justo para lo contrario, dedicarse a tocar más la BTT, los esquís o las raquetas, aprovechando para mezclar un poco disciplinas mientras que seguimos sumando entrenos de forma gradual.

Las sensaciones de la pretemporada, después de un pequeño o largo descanso, quizás algunos kilos de más, y una posible pérdida de forma, siempre son contradictorias. Recordamos cómo estábamos hace sólo unos meses y no conseguimos entender porque nos encontramos así ahora.

Es un momento ideal para centrarse en el ahora, olvidar el pasado, y enfocarse en ir disfrutando de los pequeños logros que vamos notando a diario.

Y aquí va el mayor error que cometen muchos…

Buscar la perficción nada más empezar el año, cuando la realidad es que si cumples con el 80% de tus entrenos, será más que suficente.

La pretemporada, incluso etapas más avanzadas durante la temporada, no se tratan de perfección o de cumplir con todos los entrenamientos a rajatabla, de intentar hilar fino…

¡NO!

¡No se trata de eso!

Se trata de no agobiarse por la perfección y centrarse en buscar una mejora gradual pero constante.

Todos los atletas tienen días complicados, por familia, trabajo o salud. No se trata de cumplir con todo al 100%, se trata de ir sumando poco a poco sin desfallecer.

Si un día no nos encontramos bien, aparece una enfermedad y nos deja aparcados unos días, o simplemente tenemos un evento o vacaciones de por medio, intenta cumplir con casi todo, el 80%. No pasará nada porque aparques uno, dos o tres entrenos.

Va a ser un año muy largo y es innecesario que te tomes las cosas tan a pecho. Cuando queden pocas semanas para ese gran objetivo, es ENTONCES, cuando más importa ese grado de perfección, hasta entonces, simplemente…

Disfruta del camino

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *