Entrenar compitiendo: Cómo utilizar carreras como ayuda a los entrenamientos

Según se va acercando la fecha de uno de los grandes objetivos de la temporada, es normal que vayan surgiendo dudas acerca de multitud de puntos, desde tu estado de forma hasta lo que mejor te iría comer en carrera. Además, es en estas semanas finales a una gran competición, cuando los entrenamientos específicos y de calidad deberían tomar más y más relevancia.

En ocasiones, en estas semanas de entrenamiento puede ser útil hacer entrenamientos en terrenos similares a los que vamos a correr el día de la carrera, o ayudarnos de otros corredores para hacer entrenos de calidad que nos permita presionarnos un poco más y sacarnos de nuestra zona de confort.

Este tipo de estimulos nos permitirá convertirnos en corredores más fuertes y ganar confianza las semanas antes de la competición. Y precisamente por eso podemos utilizar carreras para conseguirlo.

Desde hace tiempo utilizo e intento inculcar entre los corredores que entreno, que es bueno competir más a menudo, que es justamente lo contrario que se suele recomendar. Eso sí, para lograrlo sin perjudicar nuestras carreras más importantes hay que tener en cuenta algunas cosas.

1. Identifica el propósito

Lo primero y más importante es saber por qué y para qué vas a utilizar esa carrera. ¿Qué es lo que pretendes conseguir? Recuerda que no te presentas a esta carrera con la intención de dar tu 100%, si no de sustituirla por lo que iba a ser un entreno en solitario, permitiéndote forzarte más sin llegar a agotarte tanto como lo harías en un día de carrera. Puedes decidir apretar más porque es un entreno de calidad a ritmos rápidos (en ese caso no deberían ser muchos kilómetros) o una tirada larga a ritmos más tranquilos en un terreno similar al de la carrera objetivo.

2. Practica los avituallamientos, la nutrición en carrera y el material

Las tiradas largas pueden ser un buen momento para experimentar, pero no hay nada como usar una carrera para probar todo in-situ y con unas condiciones más reales. Practica los avituallamientos, lo que piensas comer y beber el día de la carrera y utiliza el material que piensas utilizar aquel día para asegurarte de que todo encaja.

3. Descanso previo

Es vital entender que dependiendo del tipo de distancia que vayas a correr, no deberías descansar más antes de esta “carrera de entrenamiento” de lo que lo harías para un entrenamiento de características similares. Es decir, no se trata de una carrera B a la que quieres llegar medianamente descansado, si no que lo harás con toda la carga de entrenamientos de esa semana.

4. Cuándo

Dependiendo de la distancia de la prueba que estés preparando, lo ideal sería que esta carrera de entrenamiento fuera como máximo tres semanas antes de la competición y nunca más cerca de esta. Hacerlo comprometerá significativamente tu rendimiento de la carrera objetivo. Si la carrera de entrenamiento es de distancia maratón o superior (en caso de estar preparando una ultra), intenta dejar al menos 4 o 5 semanas de diferencia, y recuerda, con semejantes distancias el objetivo debería ser más experimentar cosas en lugar de intentar llevar un ritmo alto. Si la carrera es de una distancia inferior, puedes correrla a un ritmo más cercano a tu ritmo habitual de competición.

5. Rutina pre-competición

Algunos prefieren no tener ningún tipo de rutina y cada carrera es diferente, pero si la tienes, este es un buen momento para practicarla y probar cosas. Desde la hora de levantarse (similar al del día de la competición), preparar la bolsa, el desayuno, etc.

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