somos-corredoresEmpecé a correr y me decían que muy bien, que ya era hora de perder esos kilos. Al principio costaba mucho. Empezar a correr desde cero es duro. Me faltaba el aire, el pulso se me disparaba y me pesaban las piernas. Todo parecía ir en contra de mi propósito de matar a mi cuerpo de esa manera. No entendía por qué alguien en su sano juicio iba a querer correr por placer.

Algún tiempo después, aún constante, empezarón a decirme «¡Se te ve más delgado! ¿Continuas corriendo?» y les contestaba hinchando el pecho, que aún seguía en ello. Era todo un reto. Me sentía y veía mejor y cada uno de esos comentarios reforzaba esa idea.

Es en esta etapa cuando de verdad empecé a disfrutar del correr, el día en el que podía darme un buen paseo, despejar la mente y relajarme, sin a la vez escupir el corazón por la boca. Y es también en esta etapa, cuando con un plan en mente y más motivado que nunca, me dije «Algún día correré un maratón».  Menuda insensatez la mía, pero era algo que había que tachar de esa lista de cosas que hacer antes de morir. Lo que no sabía es cómo iba aquello a redefinir lo que era como persona hasta aquel instante.

Pasarón las semanas y poco a poco entendía de qué iba eso de la constancia. Empecé a meter más kilómetros en las piernas y algunos días hasta me forzaba a correr más rápido. Aprendí que correr es un deporte justo, que te da tanto como tú le das. Aprendí a valorar más que nunca los días de descanso, a sentarme cuando estar de pie no era estrictamente necesario, también a… tantas otras cosas.

Con el tiempo uno empieza a preocuparse más de lo que come, de cuántos kilómetros, desnivel o horas corre, que de la parrilla de televisión. Un corredor se está gestando.

«¿Por qué corres tanto?» me preguntaban mientras continuaba mi encruzijada. Mis padres se preocupaban por si estaba comiendo bien, pero supongo que viendo los atracones que me pegaba después de algunos entrenos, no hacía más que confundirlos. «Más gordito estabas más guapo» o «No hace falta correr tanto» son frases que he escuchado cientos de veces desde entonces.

«El otro día murió uno en una maratón. Si notas que estás cansado, para ¿eh?» Y cuando a uno le dicen algo así, piensa para sus adentros ¿Cuando estás cansado de trabajar, de estudiar, o de buscar aquello que tanto anhelas, también paras? ¿Eres de los que se detiene a la más mínima dificultad? ¿De qué iba a ir esto de correr si no de esforzarse?

Correr es explorar, disfrutar moviéndose libremente, relajarnos, divertirnos… pero correr también es una lucha entre el cuerpo y la mente, una ciencia con la que aprendes a aceptar lo incómodo. Hay pocas cosas tan gratificantes como salir de tu zona de confort y exigirse y dar lo máximo por lograr un objetivo. Yo lo llamo autorrealización.

No pretendo que aquellos que me rodean y no corren, compartan mi locura, pero con el tiempo, al final llega la aceptación. No siempre lo entienden. Es difícil que alguien fuera de este deporte comprenda qué es correr y por qué lo hacemos con tanta pasión.

Sales a correr y la gente no entiende por qué, ¡Si nadie te obliga a ello! ¿¡Por qué!? Nos levantamos de madrugada para pegarnos unos kilómetros antes de ir a trabajar (son los que nos dan energía para el resto del día). ¡El tiempo no es una excusa! Y también lo hacemos a última hora del día, después de trabajar, incluso los días más perros. Nos calzamos las bambas y hacemos otros pocos kilómetros antes de meternos en la cama. Y nuestras parejas nos preguntan «¿Por qué corres tanto, cariño?» Porque así somos mejores, con ellas y con el resto del mundo. Correr mejora nuestros días, al igual que lo hace su compañía. Correr nos apacigua el alma y le da brillo a todo lo que nos rodea.

¿Por qué sacrificamos nuestras vacaciones y pasamos nuestros días libres corriendo? ¿Por qué nos obsesiona superar tiempos o distancias? ¿Por qué tanto esfuerzo por aparentemente tan poco?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿¡Por qué!?

Sólo hay una respuesta. Porque somos corredores.

One Comment

  1. Juan Pedro

    Muy Bueno !
    Cuanta Razon Carlos !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *