Dolores placenteros: Diferencia entre molestias productivas y no productivas

Cuando hace unas semanas empecé a entrenar a dos de mis mejores amigos, les dije: «Aprenderéis a valorar el tiempo que estéis sentados» y es que cuando tu cuerpo te pide sentarte siempre que puedes, es indicio de que estás entrenando duro.

Esta es mi tercera semana de entrenos de la temporada y aunque voy poco a poco, esa sensación de pesadez permanente ya está ahí. Es una molestia leve pero constante, a veces una especie de sensación de pesadez, que los que corremos la asociamos a acumulación de kilómetros y disfrute, y aunque parezca contradictorio, nos proporciona placer.

Sentarme en el sofa y notar como descansan las piernas, o levantarme de él o de cualquier silla, y resoplar al hacerlo, es sinónimo de que estoy entrenando de nuevo. Lo echaba mucho en falta.

Sin embargo, hay que diferenciar muy bien entre este tipo de dolores, a los que podríamos llamar molestias productivas, de aquellas molestias no productivas.

Las primeras, nos llevan al progreso, mientras que las segundas nos llevan al dolor y finalmente a la lesión.

Las molestias productivas son una parte imprescindible en nuestro proceso de mejora y las notarás siempre que salgas de tu zona de confort, siempre que te pidas un poco más de lo que estás acostumbrado: Cuando empiezas a correr y te falta la respiración, después de un entrenamiento intenso, después de acumular muchos kilómetros una semana, etc.

En cambio, las molestias no productivas, nos avisan de que algo no va como debería y que necesitas hacer algunos cambios, porque de no ser así, el dolor puede aumentar y acabar en una lesión.

Algo estás haciendo mal y tu cuerpo te dice que debes tener cuidado con él. Quizás por eso es tan importante saber lo que estás haciendo y entrenar correctamente.

Pero más importante que eso, sobretodo si has empezado a correr hace poco, es aprender a escuchar tu cuerpo e interpretar las señales que te da. A base de kilómetros de experiencia no habrá nadie como tú para entender si necesitas cambiar como estás entrenando, una hora más de sueño, un día de descanso, visitar el fisio y parar unos días o simplemente continuar entrenando.