Mejor que nada

vlcsnap-2016-06-20-06h17m45s378 (2)Hay corredores que van a su aire sin ningún plan y otros que siguen uno religiosamente.

Sin embargo, hoy no voy a hablar ni de los pros ni los contras de seguir un plan de entrenamiento, sino de una de las dificultades que nos encontramos los corredores que si decidimos seguir uno:

Cumplir con los entrenamientos.

Se acaba el día y por circunstancias del día a día (imprevistos, familia y trabajo) hoy teníamos planeada una tirada media y es casi medianoche. Mañana nos levantamos a las 5, y bueno, algunas veces sí nos sentimos súper-humanos y decidimos renunciar a las horas de sueño por «cumplir» con nuestro planning, pero muchas otras nos dará una pereza enorme salir de casa y acabaremos no haciendo el entreno.

En otra ocasión, el día de la tirada larga, la distancia por si sola nos dará vértigo e iremos posponiendo el entreno a lo largo del día hasta que el Sol se ponga y finalmente no salgamos a correr.

Otro vez, uno de los días que tengamos programado un entreno de series cañero, la pereza nos acechará y salir de casa se nos hará un verdadero mundo. De nuevo, si somos débiles, no saldremos a correr…

Todo esto son situaciones que he vivido en mi carnes y también en la de muchos de los corredores que entreno.

Algunos días, ya sea por motivación, cansancio o vete tu a saber porqué, nos falta la fuerza de voluntad para salir ahí fuera y cumplir con el entreno planteado. Pero al hacerlo, cometemos un grandísimo error, que es acabar no saliendo a correr lo más mínimo.

Si resulta que hoy tienes una tirada larga y realmente no te apetece en absoluto o no te notas los suficientemente descansado, joder, ¡no te quedes parado! O cumples con el entreno como un campeón o como mínimo sal a hacer un rodaje suave.

Algunas veces, incluso 20 cochinos minutos de entrenamiento son mejor que quedarse en casa con el remordimiento de no haber «cumplido».

Hay días en las que la idea de realizar un entreno concreto se nos hace tan cuesta arriba, que lo mejor que podemos hacer es dejar de limitarnos con la idea de «Si salgo a correr es para hacer ese entreno» y simplemente salir a mover las piernas, relajarnos y disfrutar.

Ponerse las zapatillas, salir de casa y correr un rato es muchísimo mejor que nada.

Así que ya sabes, la próxima vez que te de una pereza inmensa cumplir con un entreno, no te quedes en casa y anímate a trotar unos minutos. Si tienes entrenador háblalo con él. El entreno cañero puedes hacerlo mañana o más adelante.

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