Correr sin límites

Hace un par de años escribí un post titulado En busca de la simplicidad: 8 pasos para correr más simple. En él hablo de la increíble habilidad que tenemos para complicarnos en exceso y de que para correr, resumiendo, no hace falta mucho.

De hecho, necesitar poco para correr es una de las cosas que más me llama de este deporte en comparación a otros como por ejemplo el ciclismo (al menos en cuanto a material se refiere). Me gusta la idea de poder salir a hacer aquello que me gusta con un simple pantalón, unas zapatillas y por donde me apetezca.

De unas semanas para aquí he estado reflexionando de nuevo con la idea de simplificar, aún más si cabe, mi vida, ya que creo que el último año había perdido algo de perspectiva. Es por eso que estas últimas semanas he tomado una serie de decisiones buscando precisamente ese ideal: Desprendernos de todo aquello que nos limita, de todas aquellas pequeñeces que más que sumar a nuestros días, nos restan energía, física y mental.

Estoy hablando de todo y de nada, pero se me ocurren muchos puntos de los que hablar y no todos son 100% relacionados con correr.

Empiezo.

Estoy hablando de la nutrición de nuestro día a día, que satisface nuestros placeres a corto plazo obviando totalmente lo que nuestro cuerpo necesita y algunas veces pide a gritos, en forma de enfermedad, malestar, etc. Me gusta la frase de «La comida no es entretenimiento», pero la utilizamos como tal y en muchos casos también para calmar nuestras ansiedades. Me motiva la idea de escuchar a mi cuerpo cada vez más y de entender que necesito (por muchas veces que falle en el intento).

Estoy hablando de lo material y de lo que poco que realmente necesitamos para algo tan simple como correr, de ser críticos con todo aquello que nos intentan vender. ¿De verdad necesitamos la última mochila en el mercado o ese nuevo recuperador? ¿Hace falta otro par de pantalones cuando ya tengo dos mil? Me motiva la idea de necesitar menos, pero no porqué sí, sino para que muy poco me limite.

Estoy hablando de las redes sociales y de la necesidad de publicar todo aquello que hacemos. De vivir de cara a la galería. ¿Cuánto de lo que haces o publicas lo haces para ti mismo? Hablo de Instagram, de Facebook, de Strava y cualquier otra red social en la que perdemos mucho más tiempo del que nos gustaría. Me gustaría llegar a viejo y poder mirar cuanto tiempo he gastado en nimiedades como estas y no tener que pensar «¿De verdad no podría haberlo dedicado a algo mejor?» Por profesión entiendo de su utilidad, pero también sé que son una enorme herramienta personal para satisfacer el ego. No digo «deja de usarlos», pero si de hacerlo con moderación.

Estoy hablando de los objetivos personales, los resultados y la competición. Créeme, correr es sólo correr, hay más vida fuera de esto. Algunos viven en un micromundo en el que lo único que hacen es eso, correr y pensar en correr. No lo veo mal, todo grado de obsesión lleva a la genialidad, pero hasta cierto punto. Me apasiona correr y me apasiona poder ayudar a otros a lograr aquello que se proponen, pero correr debería ir mucho más allá de la competición, las odiosas comparaciones y los resultados. Como siempre he dicho, creo fielmente en la idea de que si disfrutas y te gusta lo que haces, los resultados llegarán solos. No vale la pena martirizarse ni agobiarse con el «dónde quiero estar» o el «me gustaría estar como está él/ella», sino con disfrutar con la increíble capacidad que tienes AHORA mismo. De salir ahí fuera y disfrutar, machacándote o no, pero contigo mismo. Todo lo demás no importa. Saborear el paisaje y las sensaciones o demostrarte que puedes ir más rápido o más lejos y llegar vacío a meta, pero por ti, no por nadie más.

También estoy hablando de las amistades y conocidos que hacemos corriendo. Si algo bueno tiene correr es la enorme cantidad de gente que conoces por el camino. Cuando te apasiona lo mismo, y más si compartes momentos intensos en carreras o entrenos, creas una conexión que equivale a cientos de horas con cualquier otra persona. Tengo en mente personas con las que después de muy poco sientes que encajas como si fuerais amigos de toda la vida. Pero no precisamente por eso significa que seais uña y carne. Como digo todos tenemos más vida, más intereses y no creo que sea sano que todos nuestros amigos o conocidos sean corredores. Si llegas a ese extremo, en el que todo el que te rodea corre, quizás pierdas mucha perspectiva de la vida sobre otros puntos interesantísimos. Quizás también te quemes o te rompas, y si lo que era tu único interés se va al traste ¿luego qué?

En fin, esto son toda una serie de reflexiones personales de lo que estoy pensando en las últimas semanas. No es nada nuevo para mi, como digo arriba ya había escrito sobre ello años atrás, pero necesitaba volver a reflexionar y plasmarlo aquí para aclarar la mente.

Algunas veces menos es más.

Y tú ¿Qué vas a hacer para simplificar tu vida?

1 comentario en “Correr sin límites”

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